jueves, 22 de diciembre de 2011

34 Lecciones de Viaje

Mucho tiempo sin escribir... Tratando de recuperar el hábito =)
A lo largo de estos dos años, he tenido la oportunidad de vivir la experiencia de viajar a Costa Rica por motivos de trabajo que realizo con la organización de la que formo parte; incluso una vez lo hice en avión (primera vez que tomé uno; se merece otro post aparte). En este último tuve que hacer trasbordo y todo tipo de experiencias que me han recordado muchas de las cosas que he aprendido de un tiempo para acá. 
Son lecciones personales que creo que pueden servir además de en los viajes. Espero les gusten y me compartan alguna otra lección de vida que hayan tenido últimamente.
  1. Hay gente especial en este mundo, tan especial que te puede ayudar sin que lo pidas
  2. No te quejes, agradece también
  3. Hay cosas que los demás no tienen la culpa... Hay otras en que tú tampoco...
  4. Piensa... Piensa... Piensa... Hasta el momento siempre hay una salida ante los problemas
  5. No puedes decidir siempre pensando en los demás
  6. Disfruta de la decisión que has tomado
  7. Siempre que haya oportunidad, lee un libro
  8. No juzgues sin antes experimentar
  9. Disfruta de la magia de las cosas
  10. Acumula paciencia... a veces necesitarás raciones extra
  11. Conversa, comparte. Te hará feliz, y te puede ayudar en el futuro
  12. Piensa en tus necesidades; y las de otras personas
  13. Los amigos (y su familia) te salvarán la vida en más de una ocasión
  14. Disfruta de los recuerdos...
  15. Haz nuevos recuerdos...
  16. No tengas pena: SONRÍE
  17. Camina: Te hace bien física y mentalmente
  18. Tu familia es importantísima. Y te quiere (Aunque se la pase recordándote que estás gordo)
  19. A la naturaleza hay que quererla y respetarla... como si la quisieras...
  20. Necesitas una cámara...
  21. ...Y un celular...
  22. Tienes buena memoria a largo plazo... Pero tu memoria a corto plazo falla. Toma eso en cuenta
  23. Mira el cielo, al realmente cielo, con las estrellas y disfrútalo...
  24. Lo que para ti es algo tan normal, para otros es una maravilla
  25. Y viceversa
  26. Ver cómo crece la familia es mágico. Incluso cuando el que crece eres tú.
  27. Los hubiera si existen... Pero no te aferres a ellos...
  28. La ironía siempre está presente. Es la vida teniendo sentido del humor. Puedes enojarte o reírte...
  29. Toma en cuenta cómo se acomoda tu cuerpo al sentarse. Te ayuda a elegir un buen puesto.
  30. Así como eres lo que comes; Eres lo que escuchas
  31. También necesitas un reproductor de música
  32. A veces debes dejar de pensar... o escribir...
  33. Por muy corto o largo que sea el viaje... Siempre puedes aprender algo nuevo
  34. Por eso lleva una libreta contigo...
Si alguien quisiera preguntar el por qué de alguna, siéntase libre de escribirlo en comentarios o enviarme un mensaje. Me gusta escribir. Espero en estas pequeñas vacaciones poder hacerlo un poco más... Un Abrazo... ViVa la Vida

martes, 9 de agosto de 2011

CARGANDO. IMPACTO

Simple y sencillamente, estoy sorprendido.
Explicación:
Trabajo en una ONG mundial llamada AIESEC (para los que deseen conocer algo más: http://www.aiesec.org/panama) a la cual pertenezco desde el 2009 y he crecido desde entonces.
AIESEC, al ser mundial lógicamente tiene muchísimas culturas, y en cualquier evento salen a relucir. Una de las más comúnes son los rollcalls, que era alguna pequeña muestra de tu identidad, ya sea un shout, sketch, frase o lo que se te ocurriese; fue evolucionando hasta que hoy los más acostumbrados son mini-coreografías con canciones de tu país. Confienzo que cuando entré a la organización dije "Yo no voy a bailar eso!" pero sin darme cuenta a los 15 minutos ya estaba contagiado de la energía que daban.
A lo largo de mi experiencia he participado en la creación de algunos de los roll calls del comité al que pertenecí; Siempre los "pasos" salían de algún momento compartido, alguna broma, chiste o recuerdo; y eran siempre bien recibidos cuando los presentábamos en alguna conferencia; e incluso se unían a bailarlo en cada momento libre que hubiera.
En enero creamos este roll call que se pegó y lo presentaron en la conferencia de Iberoamérica
Y éste ha sido el impacto:
USA (SanFrancisco)
Polonia:
Alemania:
Y toda latinoamérica aquí en Panamá:
Para mi ha sido sorprendente este impacto que tuvo algo que nació entre amigos. También es divertido ver como cada quien a su manera baile. Espero poder seguir agregando más videos de este rollcall en otros países. Saludos!
P.D. Espero reactivar este blog que lo tenía en el olvido por todos estos meses. Mil disculpas a quien esperó por ver más entradas y muchísimas gracias por leer a este servidor. Se te quiere. ViVa La ViDa

miércoles, 24 de noviembre de 2010

De Vuelta al Nido...

¿Qué le dices a una persona que está en su última semana de clases? ¿Qué le dices a un joven que está a punto de llegar a lo que para tí fue un momento inolvidable de tu vida?
A partir de esa idea empezó lo que toda una semana se convirtió en una experiencia que me llevaré con mucho cariño. Empezando porque tengo que agradecer la confianza que me dio mi madre para ser "profesor sustituto" de sus estudiantes.
Volvamos atrás un poco, para los que no me conocen tanto, mi colegio secundario fue el Instituto Nacional de Panamá, primer colegio del país, colegio que ha dado más presidentes de la República que ningún otro, parte de nuestra historia patria, nido de Águilas. Llegué ahí por decisiones que en un momento no creía que fueran las correctas, pero no me arrepiento ningún segundo de la elección que hicieron mis padres para que yo acudiera al templo del saber donde se funden los hombres que han de ser cariátides de bronce de la nación.
Sin profundizar mucho, fueron muchas cosas que viví, desde haber estado en un grupo con los mejores promedios de toda la generación, hasta discutir con profesores; desde conocer a los presidentes de la República en esos momentos, hasta ser el Capitán de la Banda de Música; sin contar los amigos, los relajos, los viajes... Todo eso vino a mi cabeza en el día de mi graduación... y todavía guardo especialmente en mi corazón esos momentos.
Llegó la propuesta de mi mamá hace dos semanas de que ella necesitaba ayuda con unas clases y quería que les diera una reflexión final; porque ella estaba ocupada impartiendo seminarios (Ella es profesora en el mismo colegio que estudié), y lo pensé, me dió miedo, pero tomé la decisión de hacerlo. Ojalá pueda volver a hacerlo alguna otra vez, porque los hice reir, los hice recordar, les advertí, les di lo que creo que puede ser útil en un futuro sin que olviden lo especial que es nuestra alma mater; a pesar de que siempre se saca lo negativo, las protestas, las fallas que hay en el colegio; espero que ellos se lleven lo positivo que tiene y descubran el potencial que tiene un joven egresado de allí.
Esas águilas están a punto de partir, ojalá algún día vuelvan al nido, contándoles a otros jóvenes su experiencia... Esta semana me sentí más aguilucho que nunca...

viernes, 5 de noviembre de 2010

Sabor a Patria

Hace unos días una amiga me preguntó: ¿Que cosas hay en Panamá? Bueno, creo que este artículo, escrito por Ileana Pérez Burgos, que me hizo sentirme tan orgulloso de mi patria desde la primera vez que lo leí puede explicarlo un poco mejor... ¡Feliz mes de la patria!
Noviembre es un mes feliz para mí, no porque tengamos días libres; sino porque amo la tierra donde nací, amo vivir de los desfiles, amo Panamá.
Panamá tiene sabor a agua de mar, a tierra mojada y a carnita de coco. En la mañana, sabe a dos carimañolas con una taza de café, y en la noche, a té de hierba de limón con rosquitas de La Arena.
Cuando el tráfico nos detiene a orillas de la bahía, la patria no sabe a nada. El sol aprieta el aire dentro del carro y la angustia por acelerar los autos alrededor hace todo intolerable. Afuera, la brisa anuncia el verano y el mar refleja el sol en su apogeo. Solo nos acordamos de que las olas están allí cuando entra por el ducto del aire acondicionado el perfume de la bahía.
Panamá tiene sabor a ciruela traqueadora, a pelusita de guaba y a guayabita madura.
“Rojo con un real de leche”. Metemos el dedo para que el hielo nade mejor en el sirope y la leche condensada, y como queramos negar que nos comimos un raspao, no podremos, tendremos los dedos manchados del delito. Para el hambre que quema las tripas, no basta con un bollo preñao de carne, se requiere una orden de chow mein de pollo.
Patria es el peso de los tembleques sobre la cabeza y el vuelo de la zaraza abanicando los pies. Es el meneo sensual de “soba que soba y soba, Mariana” y el sereno silbido de la flauta de un kuna.
Tanto rogar por alcanzar el paraíso y lo tenemos a la vuelta: 365 islas sin tráfico ni vidrios ahumados ni televisión. En San Blas es fácil encontrar nuestra soñada isla desierta y percibir los olores de este hueco del planeta. Huele a pescado, a aceite de coco, a cuerpo al sol, a agua salada.
Panamá sabe a jugo de naranja con raspadura y a pixbae recién salido de la olla. Suena a “Mami, ’tas buena”, “bien cuidao” y “un real de menta, por favor”.
Panamá es pedazos de la vida de millones de personas, los que nos quedamos, los que nos fuimos y los que solo vinimos de paso. Es el calor que te despierta sudando de la siesta y el aguacero que te arruina el uniforme del 3 de noviembre. Panamá es vivir con la danza del mar bajo tus pies y con el olor del fogón llamándote cual canto de sirena. Panamá es luz, fogaje y pereza.
“Ruega por nosotros, santa madre de Dios...” El “tum tum” fúnebre de la procesión te apachurra el corazón, las velas iluminan el camino para anunciar que viene Don Bosco, el Cristo Negro de Portobelo o Santa Librada. En ese caminar curamos las penas, damos las gracias y pedimos lo que creemos que nos falta.
Panamá suena a totorrones en Semana Santa, a saloma al atardecer y a monos aulladores en la madrugada de la selva.
Para sobijar las penas y humedecer las alegrías está el “seco”. Para bailar bajo el sol del mediodía sin morir en el intento están los culecos, y para ahorrar sin darse cuenta, está el club de mercancía.
Panamá es pequeño, larguito y angosto, una tripita apenas. Es el cordón umbilical sin el cual las Américas no serían una, sino dos. Es tan chiquito que ir de un café del Casco Viejo a bailar en el sofoco del Cosita Buena toma unos minutos en una noche clara y de abuelitas recogidas.
Su pequeñez es deliciosa y portable, como dijo Ricardo Miró, “quizás fuiste tan chica para que yo pudiera llevarte toda entera dentro del corazón”.
Panamá tiene el ardor de una raja de canela y el acidito de un cebiche. Huele a gallina de patio, a guardado de humedad y a guandú fresco y oloroso. En Navidad sabe a saril, en Semana Santa a pan bon y en patronales a puerco frito.
Aún con sus ricos sabores, de vez en cuando nos da por “revolver la mirada y sentir espanto” ante el político ladrón, la solución que nunca llega y el conformismo que no mueve nada. Los flojos nos quedamos en la quejadera, los sabios usamos la palabra “salao” solo para pedir la golosina roja en la tienda del chino.
“Panamá por Dios privilegiada, El te hizo centro del mundo y de todas razas”, cantamos los fieles feligreses en la iglesia. Otros preferimos el “playa, brisa y mar es lo más lindo de la tierra mía” y algunos bailamos la patria con el ”bum bum” del reggae. Pero todos estamos de acuerdo con aquello de que “patria son tantas cosas beeeeeeeellas”.
A mí, la patria me sabe, me huele y me suena a mar, ese que se quedó atrapado en “la pequeña celda del caracol”.

sábado, 23 de octubre de 2010

Estoy ¿En el Interior?

Nota aclaratoria: En todos los países quizás no signifique lo mismo pero se le dice "el interior" a las provincias que no son Panamá, dígase todo lo que está "después del puente".
Si, estoy en el interior, y aunque es solamente por un día, la ocasión la amerita: el cumpleaños de mi abuela. Para los que no me conocen tan a fondo, yo nací en la ciudad capital, pero soy hijo de un matrimonio de dos personas "del interior", Mi mamá de la provincia de Chiriquí, y mi papá de la provincia de Herrera (no quieran imaginarse cómo son las peleas en la temporada de béisbol nacional) y digamos que por temporadas hago viajes hacia acá. Es toda una experiencia para mí, ya que tengo pocos familiares en la capital, y al venir acá es como volver al principio, volver a mi base, a mis inicios; porque aunque quisiera evitarlo, mi acento es una mezcla de los acentos de las personas de acá. Y estoy orgulloso de ello.
¿Has caminado por la mitad de la calle, sin miedo a que pase un carro a velocidad, saludando con sonrisas y diciendo buenas a las personas en los portales de las casas, aunque no las conozcas a todas? Pues eso lo puedo hacer acá; y de veras, esos pequeños detalles hacen que me sienta feliz... aunque sepa que tengo que volver a mi ciudad... Así que no se extrañen si al volver del interior, les diga: "¿Qué pajo compa'? ;-)
Mi abuelo Q.E.P D. y yop hace bastantes años, herrando vacas (obviamente no era mucho lo que yo podía ayudar)